Cortes de carne sobre la parrilla con brasas vivas y llamas

Palermo · Buenos Aires · Fuego de autor

La brasa como doctrina

Casa de carnes argentinas donde cada corte se respeta: leña elegida, carbón encendido, reposos medidos y la calma intensa de Palermo cuando cae la noche.

La Casa

Humo noble y mesa de culto

Brasa Monteri no doma el fuego: lo acompaña. La sala respira madera ahumada, hierro trabajado y una luz baja que deja que la parrilla marque el ritmo de la noche.

El servicio suma sin invadir. Los cortes llegan de proveedores elegidos, descansan lo justo y se terminan frente a la llama abierta: superficie seca y brava, centro jugoso.

  • Cortes argentinos seleccionados
  • Leña dura estacionada
  • Salones para encuentros privados
Sala principal de la parrilla con estación de brasa y leña apilada

La Carta

Cuatro voces del carbón

Una carta corta y firme: lo que el fuego hace bien, no se toca.

Manos del parrillero acomodando cortes sobre la parrilla a llama viva

El Fuego

Técnica a la vista, madera con nombre

Parrilla a llama viva

La carne sube y baja durante la cocción: golpe de llama, pausa térmica y vuelta a la brasa fuerte. Cada pieza se ajusta a ojo y a oído, sin apuro.

Selección de maderas

Quebracho, espinillo y carbón de chispa corta dan calor parejo y un humo discreto que firma el estilo de la casa: corteza amarga apenas perceptible.

Salones Privados

Mesas íntimas junto al calor

Espacios independientes para grupos chicos, familias o reuniones de trabajo: servicio dedicado, tiempos de cocina coordinados y la brasa cerca sin perder privacidad.

Salón privado con mesa larga y parrilla a la vista

Galería

Sombra, brasa y materia

Corte sellado servido junto al fuego
El corte y su fuego
Medallón de carne reposando sobre carbón
Reposo sobre carbón
Cortes glaseados sobre piedra caliente
Glaseado de la casa

Casino físico del complejo

El Casino de la Casa

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